martes, 4 de junio de 2013

Disfrutando de Vang Vieng

Esta ciudad, conocida por las grandes fiestas que se organizan en ella, afortunadamente para la reputación del país y para mi ( y para todos los que se acerquen a ella con ánimo de conocer algo más que sus bares) ya ha dejado de ser lo que era. Resulta que aquí se organizaban fiestas monumentales con la práctica famosa del tubing. Que para quien no lo conozca no es otra cosa que alquilar un neumático y tirarse rio abajo con él haciendo parada en los múltiples bares que amablemente te ofrecen alcohol y lo que gustes para continuar la fiesta. Bien, pues esta práctica tan absurda se ha cobrado la vida de más de 200 turistas, la mayoría jóvenes bebidos que se tiraban rio abajo totalmente inconscientes de los peligros que conllleva como la corriente de agua, piedras por el camino, saltos peligrosos....en fin...todo un despropósito. Tal es la fama que acumuló esta ciudad que el gobierno decidió cerrar el pasado mes de agosto más de 16 bares y así acabar con la juerga desenfrenada y las muertes sin sentido. Ahora solo quedan 3 bares abiertos y el ambiente es totalmente relajado.

Pues bien, así me encontré esta ciudad, que una vez que uno se aleja del centro es preciosa y deja puestas de sol tan hermosas como estas:






Aquí nos hemos dado Kelly y yo a la vida deportiva, el primer día hicimos una excursión que incluía el famoso tubing (ya que estaba aquí había que probarlo ;) ) pero éste en una cueva, que había que adentrarse con linternas. Recorrer la cueva con un neumático fue de lo más divertido. Después bajamos el rio en Kayak, a prueba de brazos musculosos ( u sea se, no el mio). Fue un agradable paseo por el Mekong con alguna que otra parada y un torneo de voleyball entre medias




Al siguiente día alquilamos unas bicis de montaña y nos fuimos a conocer la famosa cueva Phu Kham con un lago cercano azul precioso que fue la mejor recompensa después de una subida en bici bajo un sol de justicia.



Y como seguía con mono de bici, me fui esta vez yo sola, a recorrer los senderos que rodeaban la montaña y a disfrutar de un camino entero para mi, bueno para mi y los niños que salían a mi paso para simplemete saludarme y correr detrás de la bici ;). Fueron 25 km maravillosos, recorriendo un camino poco transitado y disfrutando de las hermosas vistas.





Y hasta aquí Vang Vieng, me ha encantado conocerte, sobre todo por la cantidad de actividades que he hecho por aquí. Han sido 4 días para el recuerdo. Próxima parada: Vientiane, la capital de Laos. Veremos que nos encontramos en esta ciudad.

Bea

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