Y ahí estábamos las dos, Yolanda y yo, en el Aeropuerto de Barajas, dispuestas y felices por comenzar esta aventura
Llegamos al aeropuerto de Kuala Lumpur a las 10 de la noche, de ahí cogimos un tren, después el metro y caminata de 5 minutos hasta nuestro hostal, en la zona de ChinaTown (Explorer GH, muuy recomendable). Hasta aquí todo normal, salvo por un pequeño detalle, en un cruce que nos separaba de nuestra GH me encontré a esas horas y en ese sitio a una chica inglesa que había conocido un año atrás en Sapa, cuando hice un treking con mama shon por su poblado en las montañas del Norte de Vietnam!!!! Decir que se me quedaron los ojos como platos como una hora es decir poco.... Qué casualidades empieza a regalarme este viaje!! La chica en cuestión llevaba 2 años de viaje por el sudeste asiático.
Al día siguiente fuimos a recorrer diferentes templos y zonas de interés de la ciudad, así conocimos templos hinduístas, mezquitas, uno de los templos budistas más grandes del sudeste asiático, el Templo de Thean Hou:
La plaza de la Merdeka, donde se declaró la independencia del país en 1957
Y así entre caminatas, paradas, risas, y más caminatas nos encontramos de frente con ellas: Las Torres Petronas, símbolo por excelencia de la Kuala Lumpur actual. La verdad, verlas de cerca impresiona.
Y para terminar el día nos volvimos a nuestro barrio y degustamos la maravillosa comida malaya. Mmmmm..... Deliciosa!
Y con este intenso día damos por finalizada nuestra visita a Kuala Lumpur, aunque volveremos a vernos las caras en las múltiples conexiones que haremos a lo largo de nuestro viaje.
Tengo que confesar que de todas las capitales que he visto por el sudeste asiático es de las que menos me ha importado marcharme después de un día de conocerla, me ha parecido un batiburrillo de ciudad donde los grandes rascacielos están dejando de lado a la parte más auténtica de la capital. Y prueba de ello es que dos torres gemelas de acero , sede central de la compañía nacional de petróleo y gas, se erijan como símbolo.
Y de una ciudad a medio camino entre lo moderno y lo antiguo nos vamos a otra aún más moderna... Singapur. Ganas no faltan de recorrerla!
Bea
Empieza la aventura, ya queda menos para el gran buceo. Ignacio
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